miércoles, 24 de marzo de 2010

18- Hormonas enloquecidas

Después de soltarles de un tirón toda mi historia de los últimos días, dejando a un lado mi conversación con Javi por si acaso, me sentí de nuevo liberada. Tras un breve silencio vi que los rostros de todas se iluminaban y una pícara sonrisa se dibujaba en sus labios.

-¡Mi niña está enamorada! –exclamó Cris de sopetón.

-A ver, a ver, no empecemos a precipitarnos… os acabo de contar que siento una extraña atracción por un prácticamente… no, completamente, desconocido. Pero de ahí a sentir amor, ¡hay mucha diferencia! –exclamé indignada.

-Ha sido un flechazo, ¿es qué no lo ves? –Cris nunca se rinde, es una de sus cualidades o defectos, según se mire.

-Puede ser, no tengo ni idea, pero insisto en que un flechazo, que además ha sido algo… digamos… físico, no significa que sienta amor por una persona -.

Me lo temía, en el fondo estaba segura de que alguien, probablemente Cristina, iba a hablar de amor y todas esas cosas. Lo que me pareció extraño era que por su expresión parecían estar todas de acuerdo, ¡incluso Alex!

-A ver Alex –dije buscando ayuda- tu no piensas eso, ¿verdad?

Alex se quedó pensativa, cosa que me pareció mala señal pues yo esperaba un rotundo “claro que no, es simple atracción física”.

-No creo ser la persona más adecuada para opinar, la verdad, -dijo con semblante serio- pero a mí nunca me ha pasado nada parecido. Sí he sentido atracción por tíos, claro, pero de ahí a no poder reaccionar, quedarme sin palabras… no sé…

-Cariño –Cris no iba a rendirse tan fácilmente- ¿Se te dispara el corazón al verle o saber que puede que le veas? ¿Te vibra todo si te roza, aunque sea con un codo? ¿Te quedas atontada mirándole? ¿Si está contigo sientes que no hay nadie más alrededor? ¿Te quedas sin respiración si sonríe y te cuesta hablar?

-Bueno, no sé, creo que exageras un poco, algo así, supongo –tuve que reconocer-. Pero eso no significa…

-Si no estás ya enamorada, estás en pleno proceso –me interrumpió- ¡eres una bomba de hormonas enamoradas andante! –exclamó triunfal.

-Lo que me faltaba, ¿bomba de hormonas enamoradas andante? ¿De dónde has sacado eso, del Elle de este mes?

Me resistía a darle la razón. A parte, yo nunca he creído en el amor a primera vista, es algo totalmente irracional. A una persona no puedes quererla si no la conoces, si no la ves reaccionar ante las circunstancias. Acostumbrada como estoy a racionalizarlo todo, la teoría de Cris es totalmente absurda. Como mi mente funciona de forma empírica, es decir, basada en pruebas y experiencias, esa iba a ser la única forma de aclararme. La próxima vez que viera a Lucas tendría todos los sentidos bien alerta.

-¿Y él qué? –preguntó Victoria de pronto.

-¿Cómo que él qué? –repetí como una grabadora.

-Pues eso, ¿está por ti? –dijo con una sonrisa picarona.

-¿Y yo qué sé? ¿Cómo quieres que lo sepa? Si te parece cuando vuelva a verle se lo pregunto directamente –estaban empezando a ponerme nerviosa de verdad.

-Paula, cielo, nosotras sabemos siempre si un tío está por nosotras –Alex, como no.

-Bueno, tampoco siempre, siempre –dijo Victoria.- Cuando conocí a Nico no le podía soportar y él a mí tampoco parecía que tampoco, aunque resulta que luego me confesó que yo le gustaba mucho pero le daba corte que se le notara. Y ya ves… una noche loca, un par de copas, acabas en su casa y de pronto se convierte en tu marido, hasta que se tira a la que cuida de tu hija. Hombres…

Para no seguir oyendo más opiniones decidí darme un paseo hasta la barra y pedirle a Marina un trozo de tarta de chocolate con extra de nata y, de paso, otro latte pues el que me había traído al llegar ya se había enfriado. Como en el “Tierra de Nadie” vamos como por casa, cogí mi vaso para evitarle a Marina trabajo más tarde.

-Chicas, necesito una buena dosis de azúcar en vena. Voy a la barra a hablar con Marina, ¿alguien quiere algo?

Nadie quería nada, así que me levanté vaso en mano y, nada más girarme, tropecé con algo y di un traspié hacia delante. Choqué con alguien, me tiré todo el latte encima mientras perdía el equilibrio y daba un giro de 180º. Antes de aterrizar en el suelo, algo que parecía inevitable, unos fuertes brazos, o eso me pareció a mí, me salvaron del desastre.

En posición casi horizontal, a medio metro del suelo, con el vaso vacío aún sujeto, lo que demuestra que aún en situaciones límite no pierdo los reflejos, y bañada en café por segunda vez en 24 horas, conseguí enfocar la vista hacia arriba para encontrarme, para mi sorpresa, con unos ojos conocidos, rasgados, profundos, paralizantes… que me miraban preocupados. El corazón pareció parárseme de golpe y me volví a olvidar de respirar.

sábado, 20 de marzo de 2010

17- Reunión

Hola a tod@s! Antes de nada quiero dar las gracias a Claudia (http://claudiaalbons.com/) por hablar de mi blog en el suyo. Soy una seguidora incondicional suya y si alguien no la conoce (cosa que dudo mucho) no os podéis perder su blog, uno de los más visitados de nuestro país, en el que nos pone al día principalmente sobre moda, aunque también nos recomienda o comenta alguna que otra cosa que puede ser muy interesante. Aparte de saber muchísimo sobre todo lo "must" y tener un gusto increíble, Claudia es una mujer preciosa que con sus fotos nos inspira para que podamos hacernos una idea de cómo nos podemos vestir o sacar mejor partido de lo que tenemos.

Veo que ha aparecido bastante gente nueva por aquí y me siento muy halagada, ¡sobre todo por los comentarios! Este blog es muy importante para mí y lo he tenido algo abandonado, pero al ver que os gusta me he propuesto firmemente que podáis contar con más de una entrada a la semana. Quizá de vez en cuando alguna entrada no sea excesivamente larga, pero habrá más! Y como lo prometido es deuda, aquí seguimos... Una pista, Ojos Rasgados y Javi apareceran muyyyyy pronto ;-)

Gracias por estar ahí!

Van

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Cuando llegué al “Tierra de Nadie” las chicas ya estaban allí. Nuestras reuniones suelen ser, como mínimo, una vez a la semana, y normalmente el domingo. Todas andamos muy liadas y, salvo casos excepcionales, lo normal es vernos así.

Sin embargo, si alguna tiene un problema y necesita consejo, apoyo o lo que sea, nuestro código consiste en enviar un sms a las demás con el texto “Reunión”. Si vemos este mensaje, automáticamente nos ponemos en marcha hacia nuestro bar predilecto. Como es de suponer, no siempre se puede ir una pitando. En ocasiones te pilla en pleno  trabajo, muy lejos, acompañada… así que la que no puede acudir responde “Imposible”. Si recibes un “Imposible” de todas no te queda otra que fastidiarte o volverlo a intentar más tarde. De todos modos, ese caso, de momento, no se ha dado nunca.

Cuando me acerqué, las chicas hablaban sobre la crisis y el problema que está suponiendo, es decir, el tema de moda actualmente. Alex comentaba que se estaba notando mucho en su sector y que Félix, su socio, empezaba a preocuparse. Ella es muy fría en el trabajo y rara vez pierde los nervios. Él es también muy serio en lo suyo pero bastante ansioso. Más de una vez he sido testigo de alguna conversación telefónica entre ellos. Debo reconocer que normalmente son muy divertidas pues Alex acaba poniéndose a gritar a Félix intentando calmarle cuando lo que hace, sin querer, es ponerle más nervioso.

–¡Ya estamos todas! –exclamó Cris al verme. Su sonrisa de oreja a oreja es contagiosa.

Me senté rápidamente. Ya a la entrada le había pedido a Marina un latte macchiato, mi bebida preferida. Mientras me quitaba el abrigo Alex seguía contando que Félix estaba muy nervioso porque, además, lo acaba de dejar con Julio, su novio, y eso lo tenía, lógicamente, muy alterado.

Alex es bastante cerebral y práctica en todo, incluyendo en lo que a su vida sentimental se refiere. Félix, en cambio, parece adorar que le hagan sufrir y tiene un extraño imán para acabar siempre con hombres conflictivos que le hacen daño. Muchas de las discusiones que tienen entre ambos socios son, precisamente, por esta razón. Alex no consiente que la vida personal se mezcle con la sentimental y el pobre Félix no puede evitar que, en su caso, ambas vidas vayan de la mano, hasta el punto de que si una se tambalea, automáticamente la otra se ve afectada.

–En fin, –dijo para terminar– no sé qué hacer con él. ¡Hoy se ha encerrado en el baño a llorar para esconderse de mí! Como si yo fuera un ogro o algo parecido.

Todas nos callamos. Un ogro es quizá mucho decir… pero Alex cabreada puede dar miedo. No me extraña que Félix se esconda sólo para evitar una de sus broncas.

–Cariño, no eres un ogro, pero cuando te enfadas asustas un poco… sobre todo cuando te enfadas con Félix. –Dijo Cris con voz de circunstancias.

Antes de que Alex comenzara a rebatir, cosa que iba a ocurrir en el acto, no pude evitar interrumpir.

–Chicas, necesito contaros algo urgentemente –. Todas se giraron de golpe y me miraron expectantes. Había sonado muy solemne, la verdad, pero necesitaba volverlo a contar. Así que procedí a explicarles todo lo sucedido con “Ojos Rasgados”, sin dejarme ningún detalle.

Estuve a punto de no decir nada del ataque que me dio por arreglarme cuando fui al video club por la mañana el día anterior, ni que me había puesto mis vaqueros de lujo en pleno día y me había maquillado y todo… pero al final decidí ser franca y no dejarme ni una coma. Quería una opinión sincera de mis chicas y no podía ocultar nada. Javi ya me había tranquilizado bastante, aunque no sé por qué sabía que ellas iban a opinar algo distinto. Pero para eso están las amigas, para decir las verdades aunque no sean lo que tú esperas oír… ¿no?

jueves, 11 de marzo de 2010

16- En "Tierra de Nadie"

Las quedadas de nuestro Club normalmente son en mi bar preferido. Está junto al mar, en una zona tranquila que, desgraciadamente, se está poniendo bastante de moda, pero que hace un tiempo descubrí cuando aún era más o menos “virgen”.

El local se llama “Tierra de Nadie”. La dueña, Marina, es una tía fenomenal, pero, sobre todo, muy especial. Montó el bar hace unos años. Tengo entendido que había sido un “crack” de las finanzas en un banco en Madrid o Barcelona, pero tuvo una depresión a causa del estrés por la presión de la vida moderna y todas esas cosas que están acabando con mucha de la gente joven de hoy. Así que Marina lo dejó TODO, el trabajo asfixiante, los horarios de veinticuatro horas al día de trabajo, los ordenadores, los libros, las reuniones en París… y, por supuesto, un sueldazo que le permitía llevar una vida llena de glamour, cenas en lugares súper “in” con gente súper “cool” y todo lo que la mayoría de mujeres quieren y envidian a las top models, actrices o casadas con cualquier individuo que gane muchísimo dinero, ya sea trabajando honradamente todo el día, inventando algo, cantando, actuando, jugando a fútbol o robando a mansalva, ¡es totalmente indiferente! Chanel y Dior lo valen.

Había oído comentar que Marina había montado el “Tierra de Nadie” gracias a que tenía un colchoncito de ahorros bastante considerable. Por lo visto, cuando empezó a encontrarse mejor de la “depre” se vino de viaje de relax con una amiga, y las vacaciones se alargaron tanto que al final se convirtieron en un cambio de domicilio y, posteriormente, en un nuevo empadronamiento de ambas aquí. Montaron el bar juntas pues decidieron dejar de fantasear con cambiar de vida y poner en práctica toda esa teoría maravillosa que te recomiendan en las revistas que toda mujer moderna debe devorar cada mes. En resumen, ellas hicieron eso que todos pensamos de dos a veinte veces al día que deseamos hacer pero que no llegamos a hacer NUNCA.

El bar tiene una terraza prácticamente sobre el mar. Está decorado con muy buen gusto, mezclando un poco lo barroco con lo hippie, una extraña combinación que queda fenomenal. Siempre hay música “Chill out” sonando y la gente que se sienta fuera, a menudo fuma porros, cosa que nadie les prohíbe, aunque si les pillaran es asunto suyo. En resumen, el prototipo ideal de bar que ahora está de moda.

Lo llamaron “Tierra de Nadie” porque querían que fuera un lugar a parte del resto del mundo, de cualquier ciudad, de cualquier país… que fuera un sitio donde dirigirse para desconectar de “Nuestra Tierra” y encontrarse en suelo neutro. Esto me lo explicó Marina un día en que le dije que me gustaba mucho el nombre y que si se le había ocurrido a ella.

— Yo siempre he vivido donde me han dicho que viviera o donde por mi trabajo tenía que vivir, ahora vivo en el lugar en el que YO quiero estar y no deseo que su nombre aparezca en ningún mapa del mundo— dijo con la mirada perdida como respuesta. Supongo que se había fumado algo, porque no entendí exactamente el significado de su respuesta, pero suena muy profundo, eso no se puede negar.

Las malas lenguas dicen que Marina, a parte de perder el interés por el tipo de vida y trabajo al estilo Ally Mc Beal, los coches, el dinero, las drogas (las malas lenguas son muy malas), también había perdido el interés por los hombres (cosa que a veces creo que deberíamos hacer todas, dicho sea de paso) y había vivido una historia tórrida y apasionada con Mica ( su compañera de vacaciones, socia del bar al principio y, según dicen, pareja). Por lo visto Mica era bastante rara, en el sentido de que, a diferencia de Marina que es extrovertida, divertida, nerviosa… era tímida, introvertida, callada, correcta, eso sí, pero algo seca. También era, por lo visto, un cañón de tía con unos ojos que todo el mundo juraba no haber visto iguales jamás.

Fui por primera vez al “Tierra de Nadie” con una amiga que es muy hippie, pero de verdad. Fue hace unos cuatro años, cuando la zona no estaba de moda como ahora, y el bar de Marina, aun así, se encontraba bastante concurrido, pero por gente mucho más auténtica que la que ahora lo frecuenta. Me encantó desde el primer momento cuando lo vi por fuera, y me sentí tan a gusto allí que desde entonces no he dejado de ir. Es un lugar que me da paz y donde me siento yo, puedo pensar con tranquilidad y relajarme... en Tierra de Nadie pero que siento muy mío.