martes, 13 de abril de 2010

21- Cómo interesarse, sin parecer interesada

No podía articular palabra. Mi cerebro había oído pero no era capaz de procesar la información. “Ojos Rasgados” frente a mí me miraba esperando una respuesta y, precisamente esa mirada, no me permitía poder pensar. Era domingo, yo los domingos nunca hago nada por las noches pues el lunes suele ser un día duro en el trabajo. Me gusta tomármelo con calma, ver una peli o leer antes de irme a la cama. Pero en este caso, claro, se podía hacer una excepción… una cena tempranera, algo ligero…

-Pero, ¿por qué me quieres invitar a cenar? Quiero decir…

-Paula, me apetece cenar contigo. Si te parece bien, me gustaría invitarte, eso es todo. ¿Siempre le das tantas vueltas a todo? ¡La vida sólo se vive una vez! –seguía perdida en la profundidad de sus ojos que ahora sonreían.

Eso es cierto, pensé, un día es un día. Y, además, yo nunca he sido de las que se comen la cabeza en exceso. Generalmente soy todo lo contrario.

-Pues no. Quiero decir que no le suelo dar demasiadas vueltas a nada –dije enseguida.- Lo que ocurre es que no me esperaba una invitación a cenar después de atropellar a alguien, entiéndeme.

Intenté poner una cara simpática y sonreír para quitarle hierro al asunto. Lo último que me apetecía era que pensara que soy la típica plasta que se pasa el día dudando de todo. ¡Si yo soy la persona más segura que conozco! O, al menos, eso creía. Me temo que en mi vida laboral soy, podría decirse, otra persona.

-¿Eso es un sí? –preguntó mientras seguía clavándome la mirada.

-Por supuesto –contesté en el acto-. Nunca le hago ascos a una cena.

-Me alegra oír eso. ¿Te parece bien que te sorprenda con el sitio o prefieres elegir a dónde vamos?

Otra encrucijada. ¿Por qué tiene que ser tan complicado lo de actuar ante alguien que te atrae? ¿Por qué no puedo mostrarme tal cual soy y decir lo que pienso como hago, por ejemplo, con Javi? ¡Oh, Javi! Me había olvidado de que iba a venir a casa con un DVD para pasar una noche tranquila de domingo conmigo antes de un lunes estresante. Bueno, esto era un caso excepcional, él una vez anuló una de nuestras noches de DVD porque le llamaron para ir a jugar un partido de no sé qué… seguro que no le importaría, incluso se alegraría por mí. Así podría probar si su teoría es cierta.

-Paula –dijo de pronto Lucas- Si no te apetece no tienes más que decirlo, no me voy a ofender.

-No, para nada, ¡claro que me apetece! –me entró pánico de que se echara para atrás. Pero tampoco quería que supiera que iba a faltar a una cita para cenar con él. No sé por qué pero no me apetecía que se sintiera tan importante.

-Entonces ¿qué decides, eliges o elijo? –preguntó de nuevo.

-Sorpréndeme –salió de mis labios casi sin querer. Ni ensayando me podría haber quedado mejor.

-Perfecto –contestó satisfecho-. Si me dices dónde vives te paso a recoger… sobre las nueve ¿te va bien? Haré la reserva para las nueve y media.

¿Debía hacerme la mujer independiente y pedirle la dirección del restaurante para ir con mi coche? Ojalá hubiera podido acercarme a la mesa de las chicas y plantearles la situación.

-No hace falta que me recojas, no quiero molestarte.

-No es molestia sino un placer –respondió mirándome de nuevo serio. Iba a derretirme de un momento a otro, podía sentir mi corazón latiendo con fuerza medio desbocado. Me moría de ganas de cenar con él y de pasarme el resto del día allí plantada simplemente mirándole. Ya no iba a plantearme más qué me estaba pasando pues no había duda. Estaba perdidamente loca por él. No sabía cómo era posible sentir algo tan fuerte sin conocerle, pero ya no podía negarlo.

-En ese caso me parece bien –logré articular con normalidad, y le di mi dirección.

-Pues te recojo a las nueve entonces –dijo.

-¿Tengo que arreglarme especialmente? Quiero decir… no sé a qué tipo de restaurante vamos –pregunté.

-Vamos a un sitio al cual puedes ir como quieras. Como vas siempre, preciosa.

“Respira Paula, ¡qué te vas a ahogar!” Tuve que concentrarme para no tambalearme. Una especie de corriente atravesó mi espina dorsal. Intenté que no se notara el impacto de sus palabras. Vamos, como si me lo dijeran cada día unas cuantas veces.

-De acuerdo, pues eso haré –dije sonriendo, como si tal cosa.

-Hasta luego pues –me taladró de nuevo con sus ojos.

-Hasta luego –repetí mientras me giraba con la intención de volver a la mesa en busca de salvación con mis amigas. No sabía si él también se había ido o si me miraba, “¿y si me giro para comprobarlo? Seguro que se ha marchado”. Sabía que no debía hacerlo pero giré la cabeza y miré. “Ojos Rasgados” seguía de pie y me miraba fijamente. Menos mal que me volví a tiempo para no comerme una mesa y repetir la lamentable escena de nuevo, pero esta vez sin salvador. Seguí caminando lo más normalmente que pude mientras sentía su mirada, abrasándome por dentro.

6 comentarios:

  1. Me encanta me encanta me encanta!!!! jeje
    Estoy impaciente por ver qué tal la cena!! aunque seguro que será interesantísima....jejeje ;)

    un besazo!

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  2. jajaja cada vez que entro aqui y leo algo nuevo me engancho mas aun si cabe!
    estoy impaciente por ver como va esa cena y la respuesta de sus amigas y javi ... puuff

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  3. WOW!!!!,me encanto...dale no nos dejes asi ... bss

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  4. es adictiva, me he leído todos los capitulos en un dia!
    espero ansiosa el siguiene capitulo! jajaja

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  5. cada vez me gusta mas...

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