viernes, 9 de octubre de 2015

33- Elucubrando

Las chicas no tardaron en llegar. La primera fue Cris, que no podía aguantar las ganas de saber “ya” cómo fue, qué pasó… pero no iba a contárselo para luego tener que repetirme, así que tuvo que esperar estoicamente hasta que las otras dos miembros del Club llegaron.

Una vez estábamos todas, con nuestros lattes delante, les conté con todo lujo de detalles mi noche anterior. Obviamente no entré en detalles muy íntimos, aún cuando Alex se empeñara en hacerme mil preguntas intentando averiguar si “Ojos Rasgados” era un buen amante. Y lo cierto es que lo era… o al menos eso me había parecido a mí.

Una vez relatada la velada, junto con el detalle del sms recibido minutos antes, se hizo el silencio.

–Está claro que le gustas –sentenció Cris con su peculiar estilo de decir algo como totalmente definitivo.

–Bueno, algo supongo que le gusto, pero tampoco sé exactamente si ha sido un rollo de una noche o le gusto para algo más que eso…

–Si hubiera sido un simple rollo no te habría enviado el mensaje –Cris continuaba convencida.

–No sé, estoy algo confundida. No ha comentado nada de volver a verme.

–Pero firma el mensaje como “un admirador”. Eso suena a algo más que un rollo de una noche.— Esta vez fue Victoria la que habló. Cuando ella decía algo me lo tomaba algo más en serio… no es que la opinión de Cris no me sirva, pero sí es cierto que Victoria es mucho menos fantasiosa y más realista.

–Ya, pero también puede ser una tontería… puede que se quiera dejar una puerta abierta.

–Vamos a ver, –dijo Alex– por mi experiencia si un tío no quiere nada más contigo no vuelves a saber de él. Desaparece tal cual apareció. Es cierto que no habla de verte de nuevo, pero quizá espere algún tipo de respuesta por tu parte… ¿y si él se está haciendo las mismas preguntas que tú?

–Bueno, a mí me parece que juega con ventaja –respondí.– Él me invitó a cenar, vale, pero luego no hizo alusión alguna a volver a vernos, ni a contactar conmigo, ni me pidió mi número...

–Cierto, pero puede pensar lo mismo que tú. Tú también podías haber hablado de volver a verle o pedirle su teléfono.—sentenció Alex.

–No sé chicas, yo igual estoy muy anticuada pero, francamente, los hombres me tienen perdida, no sé cómo debo comportarme o qué debo hacer nunca. Si les llamas porque les llamas y les agobias, si no, porque desapareces… la cuestión es que ni ellos se aclaran.

–Cariño, ya hemos hablado muchas veces de esto. Los hombres ahora son entes totalmente distintos a los que nos “enseñaron” que eran. –dijo Cris.

–Eso es cierto, yo cada vez estoy más convencida de que cuando peor les trates mejor. Cuando te ven pendiente de ellos, les contactas o algo similar se agobian. Sin duda cuanto más pases de ellos al final parece que es mejor– Alex seguía con su teoría de que a los hombres no se les puede tratar bien. Siempre defendía esa postura, contraria a Cris que sigue creyendo que el amor eterno existe y que los príncipes aún andan por estos lares. Lo complejo es encontrarlos.

Victoria estaba bastante callada. No suele ser la más habladora pero me llamó la atención su silencio. Se le veía como absorta, como si no estuviera con nosotras.

–Victoria, ¿va todo bien? –pregunté.

La pobre dio un respingo al oír su nombre. Sin embargo, no era mi intención llamarle la atención sino averiguar si le pasaba algo.

–Perdona, sí, es que estoy cansada hoy. La niña está enferma y he tenido que trabajar pendiente de ella que estaba en casa de la madre de Nico. En el fondo es una suerte poder seguir contando con mi “ex suegra” pero, claro, eso también significa tener que estar recibiendo mensajes de Nico y me agota…

–Vaya, lo lamento –dije. Me consta que Victoria, aunque al final acordara una relación cordial con su ex marido, en el fondo no era capaz de llevarla bien. Sin duda, yo no creo que fuera capaz de hacerlo tampoco si alguien me traicionase de esa manera. Siempre he admirado a mi amiga por su fuerza, coraje y, sobre todo, su capacidad de aguante.

–No, no pasa nada. Yo lo siento por tener hoy la cabeza algo dispersa… Te diré una cosa, si ese chico quiere algo contigo, entonces, que se lo curre. ¡Ya está bien de tener que estar siempre rompiéndonos la cabeza por cómo proceder o qué hacer o decir!

–Me parece una idea fantástica –Cris habló muy seria.—Si el señor quiere algo más, que se lo curre él. Como bien dices él empezó con esto.

Desgraciadamente no creo que estuviera tan segura como parecía. Cuántas veces se le había acercado a alguna de nosotras un hombre que nos había gustado para, de repente, hacer un “movimiento extraño” como desaparecer después de pasarse  semanas sin dejar de escribir a diario mensajes, o algo similar.

Yo me encontraba perdida, tanto respecto a lo que sentía como a cómo proceder. De pronto se me contagió el espíritu rebelde de mis amigas. Si el señor Lucas quería algo conmigo estaba en su mano hacer algo. Pero él me había escrito ya…

–Estoy de acuerdo pero, ¿no debería contestar a su mensaje? –pregunté algo angustiada.

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